Viajar para realizar un tratamiento dental supone una decisión diferente a acudir a una clínica cercana al domicilio.
Cuando el paciente debe desplazarse desde otra ciudad, una isla o incluso otro país, el tratamiento deja de ser únicamente una cuestión clínica. Aparecen nuevas variables: diagnóstico previo, planificación, número de desplazamientos, coordinación de citas, duración de la estancia, seguimiento y garantías una vez que el paciente regresa a casa.
Por eso, en NiceSmile (Pedro Citoler Odontología Estética) entendemos que el turismo dental no debería consistir simplemente en viajar para encontrar un determinado tratamiento.
Debe existir un modelo asistencial diseñado específicamente para pacientes que se desplazan.
Una reciente entrevista publicada por Capital Bolsa sobre inversión y activos intangibles en el sector dental plantea una reflexión especialmente interesante: la tecnología, las instalaciones o el crecimiento pueden financiarse, pero la cultura, la metodología, un equipo coordinado y la confianza necesitan tiempo para construirse.
Para un paciente que debe viajar para tratarse, esta diferencia adquiere todavía más importancia.
En turismo dental, el tiempo forma parte del tratamiento
Un paciente que vive lejos no debería tener que adaptarse a una organización pensada exclusivamente para pacientes locales.
La clínica debe hacer precisamente lo contrario: organizarse alrededor de sus circunstancias.
Antes del desplazamiento debería existir suficiente información para preparar la visita. Una vez en la clínica, las pruebas diagnósticas, las consultas con los diferentes especialistas y la planificación deben coordinarse intentando reducir desplazamientos innecesarios.
Y cuando el paciente no está en la clínica, también existe una parte de la experiencia que debe organizarse.
Viajes, alojamiento, desplazamientos y tiempos de estancia forman parte de la experiencia de un paciente que ha decidido tratarse lejos de su domicilio.
Por eso uno de los principios sobre los que trabajamos en NiceSmile es sencillo:
el lujo es el tiempo.
No únicamente el tiempo que el profesional dedica al paciente, sino también el tiempo que el propio paciente ha decidido invertir para realizar su tratamiento.
La tecnología puede comprarse; la coordinación necesita un método
Una clínica puede disponer de TAC 3D, escáner intraoral, planificación digital, fotografía clínica o instalaciones avanzadas.
Son herramientas importantes.
Pero cuando un paciente viaja cientos o miles de kilómetros, necesita algo más: que todo funcione coordinadamente.
Diagnóstico, planificación, especialistas, citas, tiempos clínicos y seguimiento deben formar parte de un mismo proceso.
La diferencia no está únicamente en disponer de buenos profesionales individualmente, sino en que esos profesionales sean capaces de trabajar bajo una metodología común y alrededor de las necesidades del paciente.
Esto resulta especialmente relevante en tratamientos complejos en los que pueden intervenir diferentes especialidades odontológicas.
El paciente no debería convertirse en el coordinador de su propio tratamiento.
Es la organización la que debe coordinarse alrededor de él.
Elegir una clínica lejos de casa exige más confianza
Cuando elegimos una clínica próxima a nuestro domicilio sabemos que podemos regresar fácilmente.
Cuando decidimos viajar para realizar un tratamiento, la confianza adquiere otra dimensión.
El paciente necesita saber quién realizará su tratamiento, cómo se ha planificado, cuánto tiempo deberá permanecer, qué sucederá cuando vuelva a casa y quién responderá si necesita seguimiento posteriormente.
Por eso la reputación, la experiencia acumulada, los protocolos y las garantías adquieren especial relevancia.
No son elementos accesorios al tratamiento.
Forman parte de la decisión.
El tratamiento no termina cuando termina el viaje
Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes del turismo dental.
Un paciente puede regresar a Canarias, a otra comunidad autónoma o a otro país después de realizar su tratamiento. La distancia no elimina la responsabilidad de la clínica.
Debe existir una planificación del seguimiento y una respuesta ante las necesidades posteriores que puedan surgir.
Por eso, antes de elegir dónde realizar un tratamiento dental lejos de casa, existe una pregunta especialmente importante:
¿Quién responderá por mi tratamiento cuando ya no esté allí?
Una clínica puede tener magníficas instalaciones y excelente tecnología.
Pero la continuidad asistencial, la responsabilidad y las garantías son las que permiten que la relación con el paciente continúe después de abandonar la clínica.
Lo que realmente diferencia al turismo dental
La tecnología puede comprarse.
Unas instalaciones excelentes pueden construirse.
Un hotel puede reservarse y un desplazamiento puede organizarse.
Pero la confianza, una metodología, la coordinación de un equipo, la experiencia acumulada y una cultura centrada en el paciente necesitan tiempo para construirse.
Por eso NiceSmile entiende el turismo dental no como una cuestión de distancia, sino como una cuestión de organización, experiencia y confianza.
Viajar para realizar un tratamiento solo tiene sentido cuando aquello que el paciente encuentra en destino justifica realmente el desplazamiento.
Y cuanto mayor sea la distancia, mayor debería ser también el compromiso de la organización con algo esencial:
que el paciente se sienta acompañado antes de viajar, durante su tratamiento y después de volver a casa.


